El sendero serpentea por el bosque entre muretes de piedra cubiertos de musgo. La mañana huele a tierra húmeda. Hay una subida, pero casi todo el día lo pasas bajando. Es una jornada suave para las piernas, aunque en las bajadas notarás las rodillas.
En Valença caminas junto a las antiguas murallas de la fortaleza. Después cruzas el Miño y, a mitad del puente, entras en España. Llevas casi seis horas de camino, así que hay tiempo para detenerse un momento. Tui te recibe con calles estrechas y una catedral que parece un castillo. En Tui hay un albergue público. Tómatelo con calma: este día puede ser, sencillamente, agradable.