Coimbra te suelta poco a poco. Al principio todavía hay calles urbanas, rotondas y las últimas panaderías; después las casas se van espaciando y los caminos se estrechan. El Mondego se queda atrás.
Es una jornada media, de unos 23 kilómetros con repechos cortos y bajadas que se notan en las piernas, pero que no te rompen. Caminarás más de seis horas, así que hay tiempo para una parada larga a tomar un café. Mealhada te recibe como una ciudad sobria, famosa por su cochinillo. Tienes que probarlo, sí o sí. En el último tramo caminas junto a hileras de viñas de la Bairrada, con el olor a eucalipto bajo el sol de la tarde.