Este día se nota en las piernas, pero sobre todo en la cabeza. Es la primera etapa, la mochila todavía se te hace rara sobre los hombros y tu cuerpo aún no sabe lo que le espera. Dejas Coimbra atrás. Después el camino sube, baja y vuelve a subir.
Oficialmente, la ruta no empieza hasta Viseu. Lo que caminas aquí es el tramo previo: no forma parte de la ruta, pero muchos peregrinos lo recorren. El tramo más empinado llega enseguida, con más de 300 metros de desnivel en cinco kilómetros. Tómate tu tiempo y camina a tu propio ritmo. Penacova se alza muy por encima del Mondego. Llegarás cansado, pero contento.
El primer día ya está hecho; lo demás vendrá solo.