Primero el mar, luego una playa, y otra vez el mar. Desde Baiona sigues la costa por paseos marítimos y franjas de arena, con el océano Atlántico siempre a tu lado. A veces el camino se adentra en el interior, entre casas y árboles, y te alejas un poco del agua subiendo alguna cuesta.
Las subidas son cortas, pero se van acumulando. En total estarás caminando más de 7 horas. Hacia el final cambia el paisaje: la tranquilidad de la costa deja paso al tráfico, a los bloques de pisos y a un gran puerto. Vigo es una ciudad de verdad y entras en ella por la periferia. Los últimos kilómetros transcurren sobre todo por acera y asfalto. Por eso, haz tu parada larga en las playas, antes de que empiece la ciudad.