Esta jornada exige mucho a tus piernas y todavía más a tu paciencia. Es una etapa larguísima, de casi 10 horas de marcha. En el río Côa desciendes con fuerza y después vuelves a subir con la misma intensidad. Eso lo notarás de verdad en la segunda mitad.
En Vale da Mula cruzas la frontera hacia Portugal. Después, la villa fortificada de Almeida queda justo en el momento ideal para una pausa larga. En Almeida y Pinhel no hay albergues, pero sí pensiones. En Pinhel dejarás la mochila en una pensión, y después de esta jornada eso sabe a pequeña fiesta. Es hora de tomarse algo.
Camina con calma y no dejes que el Côa te meta prisa.