Sales de Altura sin prisa. El mar se queda a tu espalda, los primeros kilómetros pasan con calma y el paisaje se vuelve más amplio y silencioso. Un día para ir entrando en materia.
La ruta es ligera. Subes y bajas casi lo mismo y el punto más alto se queda por debajo de los cien metros. Se trata, sobre todo, de encontrar un ritmo constante. La sombra no es algo habitual en esta parte del Algarve, así que es el sol el que marca cómo se siente la jornada. Almada de Ouro es un pueblo pequeño al que llegas sin agobios. Con algo más de cinco horas de camino puedes salir con calma y estar ya a media tarde en destino, incluso con una larga parada para el café por el camino.