La primera luz cae sobre colinas secas cubiertas de jaras. Reina el silencio, salvo el sonido de tus propios pasos.
Esta etapa es larga: más de 30 kilómetros. Las colinas son bajas, pero no se acaban nunca. Un tramo de subida, luego otro de bajada. No son las cuestas lo que te machaca, es la suma de todas ellas. El terreno es abierto y el sol manda a sus anchas.
Cuenta con unas nueve horas. Busca un ritmo tranquilo y no te dejes sacar de él. Al final te espera Mértola, a orillas del Guadiana, con el castillo sobre las casas blancas. Es un sitio estupendo para descalzarte.
Camina según te encuentres y tómate tu tiempo. Llegarás, no te quepa duda.