Cuando dejes la mochila en Bercianos del Real Camino, habrás dejado atrás una auténtica jornada de meseta. Amplia, abierta y casi llana. Que aun así cuente como una etapa de dificultad media se debe a la distancia y a las horas sobre los mismos caminos rectos.
Tras Terradillos te adentras en los campos. El paisaje apenas cambia, y precisamente de eso se trata. Sahagún queda más o menos a mitad de camino, un buen sitio para tomar un café y un bocadillo. Después vuelve el silencio: cereal, cielo y poca sombra. Llevas más de seis horas en marcha. La mente se queda en blanco y los pies hacen el trabajo.
Bercianos aparece bajo entre los campos de cultivo. Entras en el pueblo, te quitas las botas y buscas un banco a la sombra.