Llegar a Monesterio es un alivio. Entras en el pueblo con las piernas cargadas y sabes que aquí el albergue es público. Una cama y una ducha están ya cerca. Atrás quedan más de nueve horas de camino.
Ha sido una etapa larga, llena de subidas y bajadas, con casi 600 metros de desnivel positivo. Si prefieres dividirla, pasa la noche en El Real de la Jara y haz el resto a la mañana siguiente. Por el camino dejas atrás Andalucía y entras en Extremadura. Lo que se te queda grabado: las encinas alineadas sobre la hierba seca y, entre los troncos, los cerdos negros buscando bellotas.