Atrás queda la ciudad vieja de Cáceres, bañada por la luz de la mañana. Ante ti se extiende la dehesa: encinas, muros de piedra y mucho cielo abierto. El camino no es empinado; de hecho, bajas más de lo que subes. Aun así, los kilómetros pesan, porque vas a pasar más de 9 horas andando. En verano, el terreno abierto se calienta enseguida, así que el sol marcará tu ritmo.
Al final te espera el embalse de Alcántara. Ojo: el alojamiento de allí figuraba como cerrado temporalmente. Comprueba de antemano si puedes pasar la noche aquí. Así evitarás encontrarte con la puerta cerrada después de una larga jornada. Por eso, antes de salir de Cáceres, averigua cuál es tu plan B.