Esta jornada exige sobre todo perseverancia. Es una etapa larga, de más de 36 kilómetros, y el desnivel es escaso. Lo que cuenta es la distancia. Si quieres dividirla, haz noche en Calzada de Valdunciel.
Dejas atrás Salamanca y te adentras en campo abierto. Es un paisaje amplio, tranquilo y algo monótono. Ahí está precisamente su fuerza: entras en un ritmo y los kilómetros se van pasando. Tras más de nueve horas caminando llegas a El Cubo de la Tierra del Vino, donde te espera un albergue público para peregrinos. Come con regularidad por el camino y guarda algo de energía para el último tramo. Paso a paso, llegarás.