Estás en la Praza do Obradoiro, con la mochila todavía a la espalda, y la catedral se alza imponente sobre ti. Hacia aquí has caminado todos estos días. Dedica un momento a dejar que se asiente.
La jornada empezó en Padrón y fue una etapa de dificultad media, de unos 24 kilómetros. Hay alguna cuesta, pero nada que a estas alturas te vaya a descolocar. El paisaje se va volviendo poco a poco más concurrido: los pueblecitos y el bosque dan paso a las afueras y al tráfico. Con unas siete horas de marcha, es un día completo. En temporada alta, de mayo a septiembre inclusive, reserva tu cama en Santiago con antelación, aunque hasta ahora hayas dormido sin reserva. Así luego solo tendrás que disfrutar. Disfruta de esos últimos metros, peregrino. Te los has ganado.