Dejas atrás Robliza de Cojos y el paisaje se vuelve enseguida más amplio. Abierto, silencioso y sin grandes curvas. Las subidas y bajadas apenas cuentan, así que tus piernas pueden ir entrando en calor sin quejarse.
Con algo más de 20 kilómetros y un poco más de cinco horas de marcha, es una jornada ligera. Tiempo de sobra para charlar o, justo al contrario, para ir en silencio. Sin complicaciones llegas a San Muñoz, un pueblo pequeño donde el ritmo baja solo. No hace falta ir con prisas: guarda tranquilamente tus energías para los días que están por venir.