Se siente como una prueba de fondo. Tus piernas notan sobre todo los kilómetros y apenas el desnivel, porque la ruta es casi llana. Tu cabeza, en cambio, tendrá que conformarse con la repetición: camino, campo de cultivo, horizonte, otro tramo de camino.
Salamanca, con su piedra arenisca dorada, queda pronto atrás. Después todo se vuelve silencioso y abierto. Es el primer día, así que la mochila aún es nueva para tus hombros y tus pies todavía no saben lo que les espera. Empieza con calma, porque casi 9 horas requieren paciencia. Robliza de Cojos es un pueblo pequeño. No hay bullicio, pero sí la satisfacción de haber completado una primera etapa.
Esta noche estira bien los gemelos y siéntete orgulloso de ti mismo.