Tui. Aquí tu reloj va una hora por delante de Portugal, y esa es la prueba de que estás en España. Atrás te queda una jornada ligera de más de cinco horas caminando, con más descensos que subidas. Tus piernas pueden soltarse un poco.
Hoy caminas junto con el Caminho Português Central. Es el mismo camino, los mismos albergues y, con más frecuencia, el saludo de algún peregrino que aún no conoces. La frontera no es una valla ni una barrera, sino simplemente un puente sobre el Miño. A mitad del puente pasas de Portugal a España. Al otro lado, Tui trepa por la colina y la catedral vigila los tejados como una fortaleza. Entras en el casco antiguo en busca de una silla y algo fresquito. Una cerveza, quizá.