Huertas, maizales y bajos muros de granito: así empieza el día a las afueras de Tui. Una flecha amarilla te marca el camino, y aquí rara vez vas solo. En esta etapa el Camino de Torres se une al Caminho Português Central: el mismo camino, los mismos albergues y peregrinos que llevan días caminando desde el sur.
No hay grandes desniveles, las colinas suben y bajan con suavidad. Lo duro es la distancia: unas 9 horas a pie. Cerca de O Porriño, más o menos a mitad de etapa, caminas un buen rato por asfalto junto a polígonos industriales. Después el paisaje vuelve a ser más rural. En Redondela te espera un albergue público de peregrinos. En el último tramo te acompaña el olor a eucalipto, con muros de granito a lo largo del sendero.