Esta jornada no va de una sola subida, sino de la distancia. El punto más alto se queda bajo y las colinas son cortas. Aun así, al cabo de unas horas las notas en las piernas. Lo importante es mantener el ritmo.
Caminas unas siete horas por un terreno de colinas abierto y seco, lejos del bullicio de la costa. Mucho camino y pocas distracciones. Uno de esos días en los que los pensamientos echan a andar y la boca se queda callada. Paso a paso, hasta que el paisaje se va abriendo poco a poco.
Entonces ves el Guadiana, ancho y en calma. Entras en Alcoutim, dejas la mochila cerca del agua y miras hacia la otra orilla. Eso ya es España.