Alcornoques con una franja rojiza donde les han quitado la corteza, y debajo, hierba seca de color dorado. Así es el Alentejo en cuanto dejas Évora atrás. Te espera un día de unas 6 horas caminando por campo abierto.
Las colinas ondulan con suavidad y el camino baja más de lo que sube. En ningún tramo se pone realmente empinado, pero la distancia y los tramos amplios con poca sombra hacen que la etapa sea de dificultad media. La vista alcanza muy lejos y lo que más oyes son tus propios pasos.
São Miguel de Machede es un pueblo pequeño. No hay alojamiento en el mapa, ni tampoco por los alrededores. Así que reserva cama con antelación, o elige un lugar donde parar antes o más adelante.