Esta es una jornada que se nota en las piernas. Subes casi 700 metros, pero no de golpe. Es un esfuerzo constante en el que encuentras tu ritmo sin darte cuenta. La mente se queda en silencio y tus pasos se vuelven regulares. Arriba, a unos 800 metros, el paisaje se abre y reina la calma por un rato. Después llega la bajada, que notarás sobre todo en las rodillas.
Tómate tu tiempo. Vas a caminar más de 6 horas, sin contar las pausas. Cuando dejes atrás los últimos metros, llegarás a Soutelo de Montes. Allí hay un albergue público de peregrinos. Fuera la mochila, fuera las botas y a descansar los pies en alto sobre un banco.