Hoy caminas por una zona de colinas: bosque, laderas abiertas y pueblecitos medio escondidos entre el verde. Apenas hay tramos realmente llanos. El camino sube o baja, y tras los primeros kilómetros llega la subida que marca la jornada: más de 400 metros de desnivel en unos 4 kilómetros.
Lo notarás en las pantorrillas. Si empiezas con demasiado entusiasmo, también lo notarás en el humor. Arriba el paisaje se abre y puedes mirar atrás, hacia las colinas que acabas de dejar atrás. Después el camino vuelve a bajar, durante más tiempo de lo que imaginas, y eso se paga con las rodillas. Llegarás a Feás cansado, pero satisfecho. Sal temprano: así afrontarás la subida con las piernas frescas y no en las horas de más calor.