San Sebastián se deja atrás con calma. Primero recorres las calles de la ciudad, luego el camino sube y miras la bahía desde lo alto. Después, la ciudad desaparece del todo.
Es una jornada de subidas y bajadas por la costa vasca. Casi 600 metros de desnivel positivo, repartidos en colinas que una y otra vez te devuelven hacia el mar. Nada monstruoso, pero lo suficiente para notarlo en las piernas. Entre subida y subida tienes vistas de verde y de agua. Zarautz se anuncia con una larga playa, a menudo llena de surfistas, y entras en el pueblo junto al mar. Con casi 7 horas en el reloj, este no es día para ir con prisas. No dudes en planear las pausas con holgura.