Verdes prados, vacas tras bajos muros de piedra y, de vez en cuando, un bosquecillo de eucaliptos. Así será tu día en cuanto dejes atrás Santillana del Mar y sus calles empedradas.
La ruta es preciosa. No hay montañas de verdad, pero te pasas el día subiendo y bajando, y eso se nota. En conjunto, bajas más de lo que subes, así que tus piernas lo agradecerán. Cuenta con casi 7 horas de caminata, pausas aparte.
En Comillas te espera una cuidada localidad costera con elegantes villas, entre ellas El Capricho de Gaudí. Cuando llegues a las primeras casas, verás el mar brillar tras los tejados.