Dejas atrás O Pedrouzo y el camino se adentra enseguida en el bosque, entre eucaliptos. A partir de aquí caminas junto a los peregrinos del Camino Francés: el mismo trazado, los mismos albergues. Después de semanas por el Norte, de pronto hay mucha gente.
Es una jornada ligera, con algo de ssube y baja y un par de pequeñas cuestas. Pasando por el Monte do Gozo entras en Santiago, primero por las afueras y después por las calles antiguas hasta la catedral. Tómate tu tiempo en esos últimos metros. Asegúrate también de tener el alojamiento reservado de antemano. De mayo a septiembre es difícil encontrar cama en Santiago, así que reserva con antelación, aunque durante el Camino nunca lo hayas hecho.