El Salvador es corto, pero no te suelta. Desde León te adentras en la cordillera Cantábrica, cruzas el puerto de Pajares y bajas por el otro lado hasta Oviedo. Un viejo dicho afirma: quien va a Santiago y no pasa por el Salvador, visita al criado y se olvida del Señor.
Al principio, León te va soltando poco a poco. Después las montañas empiezan a subir. En la segunda etapa llega el primer golpe de verdad: más de 400 metros de desnivel positivo en cinco kilómetros. Luego vienen largas subidas y descensos empinados que se notan bastante en las piernas. Hay pocos peregrinos y, en la montaña, pocos servicios. Así que lleva comida y camina con un plan. Al final te espera la catedral de San Salvador en Oviedo. Si quieres seguir hasta Santiago, allí enlazas con el Camino Primitivo.
Esta ruta es para caminantes con buena forma física que buscan silencio y un reto serio. Hazla preferiblemente en mayo o de agosto a octubre. En junio y de noviembre a abril hace fresco y humedad, con hasta 19 días de lluvia al mes. Entonces un puerto de montaña como este resulta bastante menos agradable.