Los Pirineos han quedado atrás y lo notas enseguida. Desde Zubiri sigues el Arga durante gran parte del día, por senderos de bosque y a través de pequeños pueblos. El camino sube y baja suavemente, con más bajadas que subidas. Tus piernas podrán recuperarse un poco.
En los últimos kilómetros el paisaje cambia. El verde deja paso a las afueras y al asfalto, y eso requiere algo de paciencia. En Pamplona se unen los peregrinos del Camino de Baztán, así que el ambiente se anima un poco más. Entras en la ciudad por un puente antiguo, junto a las murallas, y de pronto te encuentras entre terrazas y calles estrechas.