Tus piernas todavía están frescas y tu cabeza, llena de preguntas. ¿Va bien colocada la mochila? ¿Te habrás dejado algo? Esas dudas se van disipando paso a paso. Es una jornada larga, de más de 7 horas, pero las cuestas son suaves.
Muchos peregrinos cogen el metro para hacer el primer tramo por la ciudad hasta Matosinhos. Así te ahorras un buen montón de kilómetros urbanos. Aun así, te pierdes el bonito paseo al salir de Porto. Desde allí caminas junto a la costa, con sal en los labios y el océano a tu lado. Al final te espera Vila do Conde, donde hay un albergue público de peregrinos. Un buen lugar para cerrar tu primer día.
Empieza con calma. El Camino no se va a ir a ninguna parte.