Entre los prados se alinean los manzanos y, aquí y allá, un hórreo descansa sobre sus patas de piedra. Así empieza el día al salir de Colunga: verde, húmedo y tranquilo.
Es una etapa ligera. El camino sube y baja por colinas, pasa junto a caseríos y atraviesa pequeños tramos de bosque, pero en ningún momento te exige demasiado a las piernas. Con unas 5 horas de marcha, te queda la tarde para ti.
En Villaviciosa te espera una decisión importante. Aquí puedes desviarte hacia el Camino Primitivo, por Oviedo. Ambos caminos llevan a Santiago, así que ve pensándolo por el camino. El último tramo baja entre manzanos y prados empapados, con la suave línea de la ría en la distancia.