Hoy tus piernas todavía no te piden nada, pero tu cabeza sí. Es el primer día, todo es nuevo y la mochila aún se te hace rara sobre los hombros. Por suerte, esta es una entrada amable: casi cuatro horas de camino, prácticamente sin subidas.
Ferrol te suelta poco a poco. Primero, el borde del puerto y las calles de la ciudad; después todo se vuelve más verde y caminas junto al agua de la ría. Es un día para entrar en calor, no para hacer marcas. Neda está a orillas de esa misma agua. Llegarás sin prisas y con energía, y de eso se trata.
Mantén un ritmo suave y mira a tu alrededor. El resto del Camino llegará solo.