Dejas atrás Mondoñedo con la catedral todavía a tu espalda. Luego el camino se empina y no deja de subir. Son más de 600 metros de desnivel positivo repartidos a lo largo del día. Sobre el papel, esta etapa figura como fácil, pero tus piernas saben otra cosa.
La bajada es mínima. Llegas más alto de lo que saliste, a un tranquilo Abadín. Con algo más de cinco horas de marcha tienes tiempo de sobra para ir sin prisa. Haz una buena pausa a mitad de camino y deja que la subida haga su trabajo. Paso a paso, llegarás sin darte cuenta.