Tus piernas lo saben al cabo de una hora: va a ser un día largo. Desde Saint-Jean-Pied-de-Port empiezas a subir casi de inmediato, adentrándote en los Pirineos, y ya no volverá a ser llano. El tramo más empinado llega pronto, hasta Orisson, tras unos 8 kilómetros. Después tendrás espacio, viento y vistas. En algún punto del camino entras en España, sin aduanas ni complicaciones. El último tramo baja por el bosque hasta Roncesvalles.
Antes de salir, pasa por la oficina del peregrino, Accueil des Pèlerins, en la Rue de la Citadelle. Allí te darán tu credencial o un sello, además de una lista de albergues y etapas. En Orisson puedes pasar la noche, pero reserva con mucha antelación. Esta es la Route Napoléon: solo se puede hacer si el paso está abierto. En invierno se va por Valcarlos. Tómatelo con calma, que Roncesvalles no se va a mover de ahí.