La distancia parece modesta, pero hoy tus piernas no van a tener tregua. Dejas atrás Amarante y el Tâmega, y no tarda en llegar la subida. Unos 360 metros de desnivel en cinco kilómetros. Es empinada y se alarga un buen rato. Busca tu propio ritmo y para sin problema si te falta el aire.
Después el recorrido se vuelve más variado. Sube y baja, y sobre todo las bajadas te recuerdan que las rodillas también trabajan. Hoy toca tomárselo con calma. Llegarás a Felgueiras con las piernas cargadas y la cabeza contenta. Mochila fuera, botas fuera, y lo primero, algo fresquito en una terraza.