Jaca se queda atrás sin prisas. Primero todavía hay calles y semáforos, pero enseguida el sendero serpentea fuera de la ciudad y todo se vuelve tranquilo. Las montañas de ayer las dejas a tus espaldas.
Es una jornada larga, pero no difícil. Subes poco y bajas más de lo que subes. Lo que más notarán tus piernas es la distancia: unos 25 kilómetros, y se sienten hacia el final. Así que no dudes en hacer unas cuantas pausas por el camino. En Arrés te espera un albergue público. Con casi 7 horas de marcha, sin contar las pausas, planifica la salida para llegar por la tarde.